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Hoy es de esos días en los que la negatividad me inunda la mente. De esos días en los que parece que no sientes nada incluso que eres asexual. Sí, asexual, parece que nada me excita ya y mi yo más salvaje se ha ido de mi lado. Os voy a explicar el porqué de este estado.

Hace meses que no vivo, en el sentido figurado de la palabra. Hace meses que me olvidé de cómo se respiraba, cómo era soñar y cómo era, en definitiva, vivir. Hace meses que aposté y perdí. Perdí un sueño, mi sueño, mi vida, una vida. Aunque hoy por hoy pienso que esa vida que yo quería vivir era y es una UTOPÍA. Quizás lo que más me asusta de todo esto o me asustaba es creer que verdaderamente es eso UTOPÍA de vida, que al final de un camino, no sabiendo cuan largo será, no llegue a nada. Supongo que muchos y muchas nos sentimos así.

El amor que creí que era el de mi vida lo había perdido, pero aun hoy recuerdo como empezó y como fue aquello, las ganas que le puse. Fuiste lo más grande hasta ahora que habías pasado por mi vida, pero que desde que no estás en mi cabeza, no sé cuándo pasó, me he dado cuenta de que ya te he perdido, de que me has perdido.

Todo ha quedado en eso, en recuerdo. Aún no sé si un recuerdo bueno o malo. De momento me has hecho que deje de sentir como lo hace una mujer.

Ya tus palabras se quedan en el papel, ese que lo soporta todo tal y como me dijeron hace unos días. Ya no valen lamentaciones ni falsas promesas. Hasta el final he luchado, he llorado y me he humillado, consciente e inconscientemente, todo por ti, por mí, por nosotros. Negándome que el final de esta relación hacia días que había llegado, pero que me negaba a creerlo, no sabía mirar ni ver que lo tenía delante de mí.

Pero hoy me levanto y no me preguntes por qué me he dado cuenta como dice la canción de Malú, “que estoy a prueba de ti”.

Hoy por fin me doy cuenta que no tengo nada más para ti. Que mis sonrisas, mis miradas y mis palabras son mías y solo mías. Que las regalaré o me las quedaré, quién sabe.

Que reconstruiré poco a poco mi corazón y volveré a ponerlo en su sitio. Que al final de todo este camino veo, aun asombrada, después de tanta lucha, que me he quedado sola, pero que a pesar de todo contemplaré como sale el sol e ilumina mis días. Que veré como de nuevo encuentro el principio de ese camino que es mi vida, y que, aunque lo estoy empezando con muletas, lo estoy aprendiendo a andar de nuevo que es lo importante. Que hoy vuelvo a ser dueña de mí.

Ahora solo me queda volver a sentirme mujer de nuevo. Mujer en el sentido de mi sexualidad. Quiero experimentar otro placer que contigo no he tenido. Quiero calzar mis tacones, pintarme mis labios y dejarme llevar, en la barra de un bar, por el placer que puede dar lo desconocido. Quiero experimentarlo, quiero vivirlo, quiero sentir.

Ese es el propósito de mi nuevo yo. Ya no quiero más utopías de vida. Quiero vivir el hoy que mañana saldrá el sol por donde tenga que salir. ¿Y qué si hablan de mí?

 

¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Me ha ido todo fatal, lo sé, pero eso no le debe importar a nadie. He gritado por favor que me dejaras en paz, porque ya no tenía lágrimas para llorar ni corazón para sufrir, solamente tenía insomnio, apatía, un gran vacío en mi interior que no se podría cubrir con nada. Creía que lanzándome una y otra vez a tus brazos durante todo este tiempo me iba a salvar de ese dragón que salía desde mi interior. Un dragón que no podía controlar y que, casi sin darme cuenta, me causaba heridas graves.

Es la soledad lo que me llevaba a todo esto. A pesar de que las personas que me rodean, mis hijos, mi familia, mis amigos, que se preocupan constantemente de mí, vivo sola.

Aunque mi cabeza empieza a decir que todo va marchando mejor, que todo va a ir bien, que tiempo al tiempo, mi alma esta confusa, dolida, sin saber muy bien por qué es tan injusta la vida conmigo. ¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Tengo que usar toda mi energía para parecer que estoy anímicamente mejor, aunque nunca pueda engañarme a mí misma. Sin embargo y para que nadie me tenga lástima, insisto en mostrar una rosa por sonrisa.

Muchos me dicen que soy injusta con la vida. Otros se alegran a mis espaldas de lo que me ocurre, porque creen que merezco la soledad, la infelicidad, porque lo he llegado a tener todo y ellos no.

Aunque siga mintiendo y la gente finja que me cree, en secreto, me siguen criticando, ya sea por envidia o, simplemente, por maldad. Dicen de mí que soy una adúltera, que he engañado a mi marido, mi pobre marido, siempre dedicado a su trabajo, siempre tan comprensivo y cariñoso…. Hoy más que nunca hago mía esa frase que dice: “nadie sabe lo que pasa en una casa cuando se cierra la puerta”.

Un día, espero que no muy lejano, esta que está muy triste espera ser consolada, esta que sufre espera llegar a ser salvada por unos brazos fuertes y varoniles de un caballero que llegará y me rescatará y la vida volverá a tener un sentido otra vez.

Pero aun así y estas circunstancias tengo que seguir mintiendo, ¿quién no ha soñado alguna vez con un final de cuento?, ¿quién no ha querido dejarlo todo e ir en busca de ese sueño? Ese sueño que siempre nos ha parecido arriesgado y del cual siempre hay que pagar un precio.

Pero de nuevo amanece un mañana, un hoy, de nuevo sola en una cama inmensa, con unas sábanas frías que hace que me estremezca y con una sensación de boca, no de estar toda la noche durmiendo o mejor dicho de insomnio, si no con un regusto en el paladar amargo.

Aun así, me obligo un día más a tener una sonrisa y una palabra de amabilidad, las primeras para vosotros, que haría sin mis soles, nadie les puede explicar a ellos ni a nadie de nuestro alrededor que es la soledad si habitualmente te encuentras en buena compañía. Pero esa soledad existe y me va erosionando muy dentro, minándome poco a poco y acabando con lo mejor de mí.

Mañana quiero despertar siendo un yo distinto. Me da tristeza sentirme así, me da tristeza levantarme un día, como hoy, y no querer mirarme ni al espejo. Eso no puedo ni debo permitirlo. Ya he sufrido bastante. Ahora me debo a mí misma levantarme y seguir adelante porque, a pesar de todo, la vida puede ser MARAVILLOSA.

No quiero aburriros más con esto, todo lo contrario. Pero hoy me sentía así y quería contar con vosotros para desahogarme. Estamos aquí con ganas de buscar algo diferente, algo nuevo a nuestras vidas. Ese es el objetivo de EL LABERINTO DEL SEXO.

Antes de deciros adiós por hoy, quiero dejaros una canción que hace mucho escuché y que hoy más que nunca cobra mucho sentido. Es de la cantante BEBE. Por hoy y por todas aquellas que luchan o quieren luchar os mando toda mi energía. Lucía.

*Fotografía extraída del cartel de la película Musa de Jaume Balagueró (2017)

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